Te presentamos la arquitectura de la imaginación mexicana en su más pura expresión.

No cabe duda que en cuestión de ingenio y humor los mexicanos dan fina muestra de que todo tiene un lado gracioso. No importa si la situación es formal o cotidiana, todo, ¡absolutamente todo!, debe ser procesado por la imaginación y el sentido del humor. Es casi una ley de vida en México.

¿Crees que la arquitectura se salva?… Quisiéramos decir que sí, pero ni los iconos arquitectónicos de nuestro país quedan absueltos del humor.

Arquitectura a la mexicana

Para muestra basta un  botón. ¿Quién no ha oído hablar del edificio del pantalón en Paseos Arcos Bosques (Torre Arcos Bosques, Ciudad de México)? De hecho, cuenta la leyenda que cuando el edificio se ensucia, un grupo de expertos lo lleva a la lavadora de Santa Fe (Edificio Calakmul, Ciudad de México).

Si algo caracteriza al mexicano es que a todo le encuentra chiste. Para los amantes de la arquitectura y de los bocadillos, qué tal una suavicrema de vainilla (Estela de Luz, Ciudad de México). O si lo prefieres, una suavicrema de fresa (Faro del Comercio, Monterrey).

Arquitectura a la mexicana

En las últimas semanas ha hecho un calor abrumador. Sin embargo en el norte del país han encontrado la solución a este problema, tienen una botella de 167 metros de altura (Torre Avalanz, San Pedro Garza García). Si te estás preguntando ¿cómo destapar esa botella?, no te preocupes, los regiomontanos piensan en todo, pues tienen su propio destapador (Torre Ciudadana, Monterrey).

Arquitectura a la mexicana

Si lo tuyo son los helados para mitigar el calor, tienes dos opciones: ir a Chihuahua por un cono de helado (Edificio Gardié, Ciudad Juárez) o bien, puedes ir a Tijuana a pedir una bola de nieve en barquillo (Cecut, Tijuana). Si el calor derrite tu helado o nieve, puedes ir a Monterrey y ver si el servilletero (Cetec, Monterrey) del Tecnológico de Monterrey te ayuda.

Y la situación no se detiene ahí, no obstante, es importante mencionar que estos edificios no han sido renombrados de manera arbitraria o por mera casualidad.

Como casi todo en la vida del ser humano, este fenómeno tiene una explicación científica. Al proceso entre el reconocimiento de una imagen y su conversión / vinculación con algún objeto reconocible se le conoce en psicología como: pareidolia.

De forma concreta, se puede decir que casi todo el tiempo nuestra mente lleva a cabo este proceso, pues ello facilita mucho la recordación de cosas, lugares, personas, etc. De hecho, se considera que hacer este tipo de asociaciones es reflejo del buen funcionamiento cerebral.

Fuente consultada:

Huffington Post

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