ConstructivamenteHistoriaBarragán, un diamante

Podría parecer una historia fuera de la realidad, pero las cenizas de Luis Barragán se convirtieron en un diamante.
1 noviembre, 20162895 min

En The New Yorker se encuentra una historia titulada “The Architect Who Became a Diamond”, donde literalmente se dice que convirtieron a Luis Barragán en un diamante y se lo ofrecieron a la directora de su fundación (Barragan Foundation), Federica Zanco, para que permitiera un acceso libre al archivo de su obra.

Luis Barragán es el único mexicano que ha ganado un Pritzker por su obra y hoy es un diamante.

Acorde a la narración de Alice Gregory, todo inició cuando la artista estadounidense Jill Magid viajó a Guadalajara para, con la autorización de la familia, exhumar los restos del arquitecto, los cuales estaban en la Rotonda de los Hombres Ilustres.

Posteriormente regresó a Nueva York y envió las cenizas a una compañía en Suiza, dedicada especialmente a transformar cenizas de restos humanos en diamantes. Y la historia terminaría con la entrega del diamante Barragán en el Campus Vitra.

Es así como Luis Barragán se convirtió en una piedra preciosas de 2 quilates, detrás de la cual el objetivo no sólo era realizar una manifestación artística, sino acercarse de manera íntima a un sistema autoritario.

Jill Magid se ha caracterizado por romper paradigmas, por manifestarse de formas y modos únicos y hoy, en este caso, expresó el poder que la Fundación Barragán ejercía ante los derechos de la obra del arquitecto mexicano.

Todo se desató cuando Magid presentó en Nueva York y Guadalajara la exposición “Woman with Sombrero”, en la cual se mostraba la vida y obra del arquitecto con objetos que casi infringían los derechos de autor.

En ese tiempo Zanco le negó a Magid visitar el archivo de Barragán para consolidar dicha exposición, fue así como esta última se manifestó en contra del autoritarismo de la directora.

El legado mexicano de Barragán está en manos de la familia Vitra, al cual pocos tienen acceso. Sin embargo, esta manifestación artística de Jill Magid sigue pendiente de respuesta pues aún no existe un desenlace.Barragán, un diamante

“¿Qué ocurre con el legado de un artista cuando es propiedad de una corporación y sujeto a leyes de un país donde no existe ningún trabajo arquitectónico de su autoría? ¿Quién puede acceder a él? ¿Quién no puede?”. Jill Magid.

Esta historia puede parecer ficción, sin embargo, es una realidad que aún no conoce un final.

Fuente consultada:
ArchDaily

Conexión Moctezuma

Resumen del editor.

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