México tiene una de las economías más fuertes de América Latina y además cuenta con una mejora continua en el ámbito de los negocios. Esto ha propiciado que cada vez más empresas extranjeras volteen a ver al país como un lugar idóneo para establecerse o expandirse. Para ello suelen elegir a la Ciudad de México por tratarse de una importante metrópoli en constante desarrollo, la cual les ofrece las mejores oportunidades para crecer.

Esta demanda de espacios empresariales ha propiciado el desarrollo de proyectos de construcción con el fin de que alberguen oficinas corporativas. Un ejemplo de ello es la creación de la Torre Diana, edificio actualmente en operaciones, que fue inaugurado hace dos años y se encuentra a unos pasos del Corredor Reforma, mejor conocido como el corazón de negocios tradicionales de la CDMX.

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Fue después de 38 meses de construcción, que en 2016 este rascacielos empezó a funcionar oficialmente, con cerca del 90% de su superficie rentada, la cual es de 64,000 m². Cuenta con 24 plantas destinadas a oficinas con una extensión de 2,200 y 3,200 m², lo que permite una proporción de 8 m² por persona.

Adicional, tiene un estacionamiento con capacidad para más de 2,500 vehículos. La obra cuenta también con un área comercial y foodcourt para residentes y empleados, lo que permite tener todos los servicios dentro del mismo edificio.

Sus inquilinos son compañías como TomTom, Red Hat, Uber, Aon, Deloitte, Huawei, IZA y AT&T, siendo esta última el cliente con el contrato de arrendamiento más grande de todos, porque ocupa 32,000 m². Hasta el momento, esta empresa opera en ocho de los 12 pisos de Torre Diana, ha hecho inversiones por cerca de 6,000 millones de dólares en México y tiene casi 3,000 empleados ocupando los pisos que serán su centro de operación nacional.

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Retos y proveedores

La construcción de una obra de esta magnitud implicó muchos retos para los socios e inversionistas a cargo, principalmente en una ciudad con problemas de movilidad como lo es la CDMX. Al respecto, Gerald Ricker, director general de Reichmann International México, reconocida firma de bienes raíces a cargo del proyecto, dijo en su momento que:

Tuvimos que superar los retos normales de estar construyendo en un área con mucho tráfico. De manera que lo primero que hicimos fue hacer un planeamiento de la logística que se requería para poder llevar los materiales dentro de los tiempos previstos. Además, estuvimos trabajando de noche entregando materiales para no molestar a los vecinos. Otro de los retos fue que nos encontramos con un nivel freático muy alto cerca de la superficie, y como consecuencia teníamos que drenar constantemente, lo cual se hacía complicado, justamente por el tráfico en esa zona”.

Agregó que el resto de la construcción fue dentro de los tiempos previstos, gracias a que tuvieron un muy buen grupo de contratistas y proveedores. “Terminamos en 36 meses dentro del tiempo y presupuesto previstos”, dijo.

Torre Diana CDMX

Aunque la mayoría de los equipos fueron comprados fuera del país, cabe señalar que el trabajo fue ejecutado 100% por contratistas mexicanos, donde destaca el #PuroOrgulloMexicano de Corporación Moctezuma por su colaboración en la obra.

Detalló que, de los 200 millones de dólares presupuestados para la edificación de Torre Diana, dos terceras partes se invirtieron en México y el resto fue para productos importados como elevadores y el sistema de aire acondicionado.

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Además, durante el periodo más fuerte de construcción, laboraron cerca de 1,000 personas en dos turnos. “La Torre fue diseñada con todos los estándares de eficiencia del mundo moderno”, apuntó Ricker.

Y es que el inmueble de 33 pisos, cuyo nombre está inspirado en la famosa Fuente de la Diana Cazadora, se posiciona como uno de los rascacielos más vanguardistas en el mercado de oficinas en la Ciudad de México por contar con un diseño eficiente y productivo, cuyo concepto estuvo a cargo del arquitecto Jean Michel Colonnier.

Torre Diana CDMX

Su calidad se compara con las mejores edificaciones de Nueva York o Londres gracias a sus características arquitectónicas y de ingeniería excepcionales, entre ellas destaca un amplio atrio como vestíbulo principal, una gran plaza exterior, así como tecnología de vanguardia y una estructura con diseño de protección ante sismos.

Fuentes consultadas: