La arquitectura moderna debe considerar diversos factores al momento de proyectar los espacios que habitarán las personas. Estos se deben a distintos fenómenos, principalmente sociales, en donde la búsqueda del bienestar y el confort son las directrices que constituyen a la mayoría de los diseños contemporáneos.

En un breve contexto cultural, la arquitectura emocional creada en México en el siglo XX marcó un cambio fundamental en torno a la funcionalidad de los espacios, así como los elementos decorativos que los integran y cómo estos son percibidos por los seres humanos.

Sin embargo y a pesar de que la intención de esta corriente es causar sensaciones a través de determinados componentes, esto no basta para hacer espacios totalmente humanizados. Es por ello que el diseño emocional se ha dado a la tarea de concretar la idea antes mencionada.

Diseño emocional

Su creadora es Ilse Crawford, quien se desempeña como diseñadora de interiores, académica, directora creativa y fundadora de StudioIlse. A través de su trabajo se ha dado a la tarea de subjetivar los espacios que habitamos con el objetivo de anteponer las necesidades de los humanos sobre las estructurales.

Pasamos el 87% de nuestras vidas dentro de edificios; su diseño afecta cómo nos sentimos y cómo nos comportamos. El diseño es una herramienta para mejorar nuestra humanidad”, comentó Ilse Crawford en la serie documental de Netflix, “Abstract”.

Diseño emocional

Por otro lado, el interiorismo que desarrolla se enfoca en concretar espacios que van más allá del lujo, de la extravagancia o de la funcionalidad. Su propuesta busca estimular la experiencia humana que repercute de manera directa en el comportamiento que tenemos dentro de las diversas edificaciones en donde nos desenvolvemos.

Dado lo anterior, un concepto que resulta fundamental para Crawford es el valor emocional, por medio del cual desea comunicar no sólo la parte visible de los lugares, sino lo que se siente estando dentro de ellos. Esto último se logra confeccionando sitios que afecten los cinco sentidos de las personas.

Diseño emocional

Para cumplir con su cometido, la interiorista se basa en tres elementos nodales, los cuales se mencionan a continuación:

  • Iluminación: afecta aspectos relacionados con la comodidad, el estado de ánimo y la salud. Su implementación se hace pensando en las diversas actividades que realizamos en uno o varios espacios.
  • Color: al funcionar como un sistema de signos este fenómeno óptico es una poderosa herramienta a la hora de articular mensajes de comunicación visual que puede evocar y provocar estados de ánimo simultáneos o unívocos.
  • Materialidad: las figuras y objetos con las que se materializan o decoran los ambientes son importantes estímulos sensoriales. Es por ello que el diseño emocional hace énfasis en que las habitaciones contengan objetos personales con un significado especial para cada persona.

Diseño emocional
Para finalizar, cabe destacar que la tarea de humanizar la arquitectura es un proceso arduo pero esencial al momento de realizar o proyectar cualquier diseño, pues se debe entender las percepciones de cada cliente, así comos el entorno en el cual se desarrolla. ¿Increíble, no?

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